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Fenomenología de la religión
Comprensión del hecho religioso

El hecho religioso en la historia de las religiones | La estructura del hecho religioso | Mediaciones objetivas de lo sagrado: Hierofanías | Actitud religiosa del hombre | Las configuraciones de lo divino en la historia (Politeísmo...)

El Hecho Religioso en la Historia de las Religiones

Actividad religiosa primitiva

La actividad religiosa primitiva suele estar mezclada generalmente con elementos animistas, mágicos y fetichistas.

Actividad religiosa de las Grandes Culturas de la antigüedad

En la religión de estas culturas (Egipto, Mesopotamia, Grecia) se resalta:

  1. El carácter nacional de la actividad religiosa.
  2. La forma plural de representarse lo divino (politeísmo).

Actividad religiosa de las Grandes Religiones

Puede dividirse en dos grupos de acuerdo a su orientación, la orientación mística y la profética.

  1. Orientación mística (Extremo Oriente).
  2. Orientación profética (Medio Oriente).

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La estructura del Hecho Religioso

Lo Sagrado como Orden y Ámbito de realidad

Sagrado significa el ámbito (marco, trasfondo, plataforma) en el que se inscriben todos los elementos que componen el hecho religioso. Lo sagrado significa el orden de realidad en el que se inscriben aquellos elementos: Dios, hombre, actos, objetos que constituyen las múltiples manifestaciones del hecho religioso. Ninguno de los elementos del hecho religioso, incluso Dios, sería religioso sin referencia a ese orden de realidad

La religión no ha de comprenderse como "ordo ad Deum" (orden a Dios), sino como "ordo ad sanctum", relación con lo sagrado (N. Söderblom).

Lo sagrado como orden de realidad se manifiesta en aspectos subjetivos (disposiciones, intenciones, actitudes y actos concretos) y objetivos (realidades naturales, instituciones, obras humanas), pero el caracter totalizador que posee el ámbito de realidad hace que en ningun caso se confunda con los elementos subjetivos que suscita ni con los elementos objetivos en que se expresa. Lo sagrado se hace presente en realidades objetivas, pero ninguna de estas es lo sagrado o se confunde con ello.

Características generales de este orden de realidad

  1. Ruptura de nivel. Ruptura de nivel en relación con la vida "ordinaria". El hombre religioso se comporta de forma diferente al resto de hombres o a si mismo cuando no era religioso. "La división del mundo en dos dominios, que comprende el uno todo lo que es sagrado y el otro todo lo que es profano, es el rasgo distintivo del pensamiento religioso" (Durkheim). La vida ordinaria con la que rompe la aparición de lo sagrado es la vida del hombre como ser intramundano, es la vida realizada en la historia. La ruptura de nivel operada por la aparición de lo sagrado pone en contacto con un supra y con un prius, es decir, con un orden de realidades superiores en el haber y en el ser en relación con el hombre. Este orden es trascendente y afecta a la existencia que entra en contacto con él de forma definitiva, total y última.
  2. Manifestaciones (subjetivas y objetivas) de la realidad y existencia religiosa en los que se muestra la ruptura de nivel. Se entiende por manifestaciones aquellas disposiciones anímicas y actos internos religiosos de caracter individual y actos exteriores de culto de caracte social. Entre estas manifestaciones están:
  3. La experiencia de lo numinoso (misterio tremendo y fascinante).
  4. Ritos de iniciación o Ritos de trásito. "Los ritos de iniciación están universalmente extendidos en el mundo primitivo" (Mircea Eliade).
    1. Los ritos de pubertad, por los que jóvenes obtienen el acceso a lo sagrado, al conocimiento y a la sexualidad.
  5. Las iniciaciones mediante las que se confiere a la persona una función especial en relación con lo sagrado.

    La esencia de los ritos de iniciación consiste en el paso de la vida "natural" a una vida nueva procurada por la aparición de lo sagrado y el contacto con ello. "La muerte representada en todo rito de iniciación significa el fin del hombre natural y el paso a una nueva forma de existir, la de un ser nacido para el espíritu, es decir, la de un ser que no vive tan sólo en la realidad inmediata…Cambio ontológico de las formas estructurales de la existencia" (Mircea Eliade). La iniciación repite un modelo divino (el hombre se transforma en otro según el modelo manifestado por los dioses) y permite al hombre tomar parte en su forma "sobrenatural" de ser.

  6. Tabú y sacralidad (aspecto objetivo). La palabra tabú viene de Polinesia, significa lo "expresamente nombrado, separado". Existe tabú cuando una cosa está llena de potencia y este hecho es constatado expresamente. El tabú:

Existe coincidencia entre el tabú de Polinesia y las prescripciones de semitas relativas a la pureza ritual (Prohibiciones rituales"). Al comprender el tabú como "presencia de la potencia", y al hacer de éste el primer elemento en la constitución de lo sagrado, se ha identificado prácticamente tabú y santidad, dando pie a la ambivalencia sicológica de lo sagrado: significa puro e impuro, saludable y peligroso que poseen las realidades pertenecientes al ámbito de lo sagrado. El contacto con la realidad sacra produce una ruptura de nivel ontológico que podría ser fatal. De ahí que el hombre reaccione de forma ambivalente ante ella.

Realidad determinante del ámbito religioso

La potencia y la figura de Dios.

Mana/potencia superior impersonal (Marett, N. Söderblom, G van der Leeuw). Lo santo es el objeto de la religión y la potencia es la determinación primera de lo santo. Lo sagrado no está condicionado a la figura de Dios. "Los objetos y los hombres tienen mana (es decir, encarnan potencia porque lo han recibido de unos seres superiores o, porque participan místicamente de lo sagrado" (M. Eliade).

La realidad determinante del orden de lo sagrado es un ser o seres personales: Dioses, Dios (G. Widengren, W. Baetke). Santo es lo que pertenece a la esfera divina o de Dios. "Dondequiera se encuentre Dios, se encuentra lo sagrado."

El misterio, realidad determinante del ámbito de lo sagrado

Definición de Misterio.

No es el Dios o los dioses de las religiones que conocemos. El Misterio es lo que tienen de común todas las formas de divinidad, es decir, todas las configuraciones que el sujeto ha dado de lo que es el término de su actitud religiosa.

Características del misterio.

El misterio es vivido como trascendencia y trascendencia activa. Es decir, como:

Al descubrir la santidad augusta, el ser humano descubre también su condición de pecador. Adviene a él la idea de pecado. Para que haya pecado es necesario que el hombre se sitúe en la esfera de lo Santo. Pecado es la conciencia de la indignidad ("situación global"), de la falta de valor (bien) y de sentido de la propia existencia en cuanto separada de la realidad que se hace presente con la aparición de lo sagrado. El pecado es el lado negativo de la presencia, en la conciencia del hombre, de la realidad suprema como santa, digna, llena de valor y capaz de dar sentido a todo. Estos son los símbolos de la "situación global" de indignidad:

No todo es pecado; en la otra cara de la moneda está la salvación. La salvación es el paso a una vida que vale la pena, llena de sentido. La salvación se presentará:

Expresiones cultuales: Oración y sacrificio

Oración

La magia quiere tener, la oración quiere dar. En la oración el hombre reconoce la superioridad de lo misterioso, en la magia quiere dominarla y ponerla a su servicio. Hay dos clases de oración:

  1. Oración ingenua primitava. Diálogo con una realidad superior, de la que espera asistencia en las diferentes necesidades de la vida: petición de bienes inmediatamente útiles, petición de ayuda. Limita con la magia que es la utilización del misterio.
  2. Oración mística (oración auténtica). Limita con la meditación filosófica de lo absoluto. La mística es una actitud de entrega, de amor, a la realidad trascendente. No busca lo que es suyo. Es amor. Busca la unión con esa realidad suprema. Unión, exstasis. El con Dios se reemplaza en Dios.

Sacrificio

El sacrificio es inseparable de toda religión. Literalmente significa "hacer algo sagrado", introducir en el ámbito de lo sagrado una realidad profana, consagrarla. Consiste en el establecimiento de una comunicación entre lo sagrado y lo profano por medio de una víctima. En la víctima se objetiva la intención del sujeto: voluntad de entrega a la divinidad (ofrecimiento de dones), intención de unión íntima con ella (comunión sacrificial) y experiencia de distancia (expiación).

Existen tres formas de sacrificio:

  1. Ofrecimiento de dones a dioses y espíritus con el fin de mantenerlos propicios. Ofrecimiento de primicias (semitas). Esta forma aparece como una forma de intercambio de dones "do ut des". "Aquí está la mantequilla ¿Dónde están tus dones?" (ritual brahamánico).
  2. La comunión. La unión con la realidad divina.
  3. Expiación. La víctima reemplaza a quien la sacrifica, rey, sacerdote, todo el pueblo que toma parte en el sacrificio. En otros casos, la víctima puede representar a un Dios que con su muerte, seguido de la glorificación, limpia todo pecado.

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Mediaciones Objetivas de lo Sagrado: Hierofanías

Estructura de las mediaciones

Lo sagrado se manifiesta en un objeto profano. Ruptura de nivel ontológico= coincidencia de lo sagrado y lo profano, coexistencia de las dos esencias opuestas: sagrado-profano, espíritu-materia, eterno-relativo. Presencialización del misterio. El misterio no se "objetiva" o se mundaniza en esa revelación.

Morfología de las mediaciones

"No sabemos si existe alguna cosa -objeto, gesto, función fisiológica, ser o juego, etc.- que no haya sido alguna vez, en algún lugar, en el curso de la historia de la humanidad, transfigurada en hierofanía: (M. Eliade). La confusión del Misterio con la mediación y el intento por dominarlo mediante el dominio de las mediaciones se conoce como idolatría.

Realidades de orden natural

Utilizadas principalmente por las religiones de los pueblos llamados primitivos. Gestos, danzas, juegos, juguetes, instrumentos musicales, arquitectura, medios de transporte (animales, carros, barcas...), animales, plantas y realidades naturales de toda especie; oficios, artes, industrias, técnicas; actos cotidianos (levantarse, correr, caminar), los diferentes trabajos (caza, pesca, agricultura), los actos fisiológicos (alimentación, vida sexual) y probablemente las palabras esenciales de la lengua.

Acontecimientos históricos de la propia vida y de la nación

Muchas religiones utilizan la propia historia como mediación entre lo sagrado y la comunidad. En este caso la historia civil de un pueblo es lo mismo que la historia de Dios, quien, por supuesto, crea y gobierna a su pueblo (teocracia). Dios es, además de creador del mundo y del orden moral, creador de la nación. El caso más típico lo tenemos en las religiones proféticas: judaísmo, cristianismo e islamismo.

Las mismas personas

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Actitud Religiosa del Hombre

Una realidad es religiosa en la medida que dice relación con ella. La actitud religiosa es la que tiene por objeto la realidad absolutamente suprema. Mediante ella el sujeto entra en relación con lo infinito, lo invisible, lo supremo, lo absoluto, lo divino, con Dios (= realidad totalmente otra, absolutamente trascendente).

Rasgos esenciales de la actitud religiosa

Actitud extática o de Reconocimiento

Actitud salvífica

El hombre religioso, en su relación con lo divino, busca salvarse.

¿En qué consiste la salvación?. "Es la potencia vivida como Bien" (G. van der Leeuw). El hombre busca una realización total, última y definitiva que le procura una felicidad absolutamente perfecta. Aparece un nuevo orden de bien y de valores. Los bienes mundanos están subordinados al Bien último y total. La salvación tiene como contrario la perdición o la condenación.

¿Cómo se obtiene la salvación?. Toda religión presenta la salvación como don de la divinidad y fruto de gracia. La salvación significa la felicidad de la propia realización aceptada como un don y no producida por propio esfuerzo. Procura un bien que, en oposición a todos los bienes mundanos, está más allá del alcance de todos los hombres (inconformismo, inquietud).

Expresiones de la actitud religiosa

Nivel racional

Mito y mitologías

Los mitos se consideran como una manifestación y experiencia de la vida religiosa que siempre han existido en todas las religiones y en todos los tiempos. Los mitos, antes que relatos explicativos (racionalización del mito, cuasi-ciencia o ciencia rudimentaria), son un aspecto de la vida religiosa. El mito, más que un relato explicativo es una recitación cúltica. En los mitos se expresa, en estrecha relación con la acción cúltica -rito-, la experiencia humana de la realidad trascendente, su relación con la vida del hombre, la conciencia que éste tiene de su radical impotencia y de su absoluta distancia en relación con lo trascendente, asi como las múltiples intervenciones de ese misterio sobre su existencia (creación, revelación, encarnación…). Con ello, el hombre no pretende explicar estos aspectos de la realidad (cuasi-ciencia), sino expresarlos y, en la repetición ritual que acompaña al mito, repetirlos para actualizar su eficacia. El mito como experiencia y expresión religiosa pertenece al nivel emocional más que al nivel racional. Cuando se racionaliza el mito deja de ser fenómeno religioso y se convierte en ciencia rudimentaria.

De los mitos majestuosos y severos, se pasa a los mitos etiológicos (forma rudimentaria de ciencia), a los que falta la importancia del tema y en los que la profunda verdad mítica es sustituida por un intento de explicación causal o pseudocausal de los acontecimientos.

Doctrina religiosa/Profesión de fe

Cuando se intenta racionalizar el mito aparece, primero la doctrina religiosa, la profesión de fe, y luego la ciencia de lo divino o teología. La doctrina religiosa se diferencia del mito por el mayor grado de abstracción y de elaboración de los conceptos que utiliza. Un ejemplo de este tipo de expresión religiosa lo tenenos en los libros del Antiguo y Nuevo Testamento de la religión cristiana. Los primeros elementos de la doctrina se encuentran en:

Teología

La teología es el resultado de la necesidad de comprensión del mismo fenómeno religioso. La teología olvida su condición de expresión religiosa y se convierte en "teoría sobre Dios", en un saber que tiene a Dios por objeto. La teología no es otra cosa que el deseo de "dominio" del hombre sobre la realidad suprema que estaba ya presente en las mitologías.

Nivel de acción (condición somática del ser humano)

Acciones cúlticas

Todos los actos de la vida pueden convertirse en acciones cúlticas. Sus componentes son los de todas las acciones humanas: acciones, gestos, palabras. Estos componentes se encuentran inscritos en un clima especial (aquí y ahora) determinado por esa ruptura de nivel producida por la aparición del Misterio. Este clima da lugar o es "fomentado" por determinadas acciones o modalidades de las mismas: canto, danzas, ornamentos… La disposición interior que anima todo el cuadro es de reconocimiento del Misterio y que puede traducirse, según los estados de ánimo y las circunstancias, en adoración, alabanza, acción de gracias, petición…

Las acciones cúlticas pueden ocupar una extensa gama que comprende desde los complicados sacrifios descritos en los Brahmanes y las extrañas formas de ritos de las poblaciones primitivas hasta la meditación del budismo.

Servicio a la divinidad

El servicio es la acción humana no cúltica, pero determinada por la presencia del misterio y valorada por su relación con él. Es la obligación moral -orden ético- que resulta de la adoración de lo sagrado -orden religioso-. Aquí podríamos recordar las discusiones de Agustín y, diez siglos más tarde, las del agustino Lutero, en cuanto que las acciones humanas sin la gracia de Dios o si fe no tienen sentido.

La fe en la divinidad y su adoración comportan la convicción de que los mandatos morales y jurídicos que mantienen esa sociedad tienen origen divino y, por tanto, valor absoluto. La idea de ser supremo tiende a garantizar el orden moral en la comunidad. Dios es creador del mundo y del orden moral. Si la relación entre el hombre y lo divino se concibe como una nueva forma de ser, es natural que se traduzca en la acción del hombre, en la que ese ser se realiza. Toda religión tiene su ética que rige la conducta de sus fieles

En el judaísmo, donde con Dios prevalece sobre en Dios, la moralidad consistirá fundamentalmente en la obediencia. En el taoísmo chino, en el que la divinidad constituye un "trasfondo" casi nunca relacionado con el hombre, el ideal moral se presentará como una adaptación, un deseo de armonización con la ley eterna del Tao. En la religión de Zaratustra presidida por Ahura Mazda, el Dios del Bien, la moral se presentará como una opción por el Bien que permita al hombre colaborar a su expansión y victoria sobre el mal. En el cristianismo, en el que la relación con Dios es vivida esencialmente como un amor presente en el hombre, el centro de su ética será el amor y su comunicación a los hermanos.

Nivel de sentimiento y de la emoción

Entre las manifestaciones religiosas de este nivel sobresalen el:

Expresión comunitaria de la actitud religiosa

"Primaria e inmediatamente, el sujeto y el poseedor de la experiencia religiosa es la comunidad religiosa y no el individuo" (Marett). Los "hermanos y hermanas en el Señor" pueden formar una comunidad compuesta de personas que han roto con sus comunidades naturales. "Hacerse discípulo de Buda supondrá dejar padres y familia, mujer e hijos, casa y posesiones". Algo parecido era hacerse discípulo de Jesús.

Los actos de culto tienden a unir y a relacionar a aquellos que son movidos por la misma experiencia religiosa, y que el culto es el primer factor social.

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Las Configuraciones de lo Divino en la Historia

La figura del ser supremo en las poblaciones primitivas

Las distintas figuras que adquiere el ser supremo a través de la historia de la humanidad están determinadas por los diferentes contextos culturales en que se ha dado. Así, por ejemplo, una civilización patriarcal y de pastores y de nómadas representará aal ser supremo bajo la forma de ser celeste.

  1. Ser celeste (civilización patriarcal, de pastores y nómadas).
  2. Madre tierra (civilización agraria y matriarcal).
  3. Señor de los animales (civilización de cazadores).

El politeísmo

El politeísmo no se da generalmente en las poblaciones primitivas, sino que es característico de las grandes culturas y grandes religiones. Las grandes culturas de Japón, India, Medio Oriente (incluyendo a los hebreos), Grecia y Roma.

El politeísmo es una forma de religiosidad referida a una realidad dotada de los rasgos propios de lo divino y representada por una multiplicidad de figuras que encarnan la condición divina de esa realidad.

Los dioses del politeísmo no son simples manifestaciones del poder, ni genios protectores, ni poderes intermedios; son verdaderos dioses: realidades que pretenecen a la esfera de lo totalmente otro y con las que el ser humano puede entrar en comunicación. La primera característica del politeísmo es que todas esta figuras son teístas o dioses. Muchas personas confunden el politeísmo con la figura en que el ser supremo está acompañada en la mayoría de las poblaciones primitivas de una multiplicidad de figuras intermedias que representan otros tantos poderes (poderes de la fecundidad, fenómenos atmosféricos...) capaces de influir sobre la vida de los seres humanos y a los que éste se dirige rindiendo culto para que le protejan. Estas figuras intermedias, como es el caso de la religión africana, terminan relegando a la figura del ser supremo a un segundo plano, a una pasividad y ociosidad religiosa casi completa.

Otra característica del politeísmo es el establecimiento de relaciones bien determinadas entre las diferentes figuras de la divinidad. Cada figura tiene un nombre propio, un medio de acción determinado y unas funciones precisas. Se establece entre las distintas figuras divinas un orden y una jerarquía que dan lugar al nacimiento de un panteón. Los panteones politeístas pueden estar configurados por una pareja, una tríada hasta una especie de ciudad celeste y corte celestial.

Una tercera cacterística del politeísmo es que las figuras divinas se representan de manera cosmomórfica, zoomórfica, teriomórfica y antropomórfica de ambos sexos.

En los diferentes politeísmos existen dioses del día y de la noche, del cielo, del mar y de la tierra, de las diferentes etapas de la vida y de sus principales actividades, de la cosecha, de la lluvia, hasta dioses "especiales" o "dioses del instante" para cada función de una actividad determinada.

El dualismo
El dualismo se da principalmente en Irán con el zoroastrismo, en el orfismo, en los movimientos gnósticos, en el maniqueísmo y en algunas sectas mediavales como la de los cátaros.

Se considera que una religión es dualista cuando "la divinidad, concebida como realidad primoridal, suma y más o menos claramente personal, no es considerada autora única y única dominadora del mundo y del hombre" (U. Bianchi, Il dualismo religioso). El dominio de la realidad suprema sobre la creación está limitado por otro principio contradictorio y complementario. Existen dos principios inseparables y limitantes: el principio del bien y el principio del mal. El ser supremo no es autor y responsable de todo, sino que es limitado en su poder y dominio por una realidad esencialmente mala dotada con idéntico poder.

La discusión del origen del adversario que disputa a la divinidad el poder absoluto crea dos posiciones: la del dualismo relativo o asimétrico y la del dualismo absoluto o simétrico. El dualismo no absoluto o asimétrico admite la existencia de una realidad suprema, de "un creador de base" al que se añade la figura de un segundo creador, rival del primero que limita su poder y tiene dominio sobre una zona de la realidad. El origen del adversario es indeterminado o pudo haber sido producido por el creador directa o proceder indirectamente del mismo por emanación. Un ejemplo de este tipo de dualismo lo tenemos en las religiones de los indios de América del norte.

En el dualismo absoluto los dos principios son independientes, coeternos o simétricos en el tiempo y espacio; están en el mismo nivel y opuestos de manera absoluta. Ambos principios están en una lucha sin tregua eternamente. Uno de estos principios, como en el maniqueísmo, puede tomar la forma de Dios (principio bueno) y el otro la de Materia (principio malo), o la de luz vs las tinieblas.

Monismo

Acostumbra distinguirse dos clases de monismo, el religioso y el filosófico. El monismo religioso representa lo divino como la realidad única que abarca, comprende y agota la realidad de todo lo que existe. Vive la relación religiosa de forma mística en el sentido de abandono de la propia singularidad, de abismamiento de la propia persona, de disolución de la subjetividad en el absoluto y por una forma de representación de esa realidad que supera toda determinación de la misma y termina por identificarla con la totalidad de lo que existe. Todo se reduce a una realidad absoluta y se identifica esta realidad absoluta con el sujeto.

El monismo filosófico es el intento de explicación total de la realidad del mundo mediante su reducción a un principio único que puede consistir en la totalidad de la realidad natural (material o espiritual) absolutizada (panteísmo).

Esta representación monista de la divinidad ha tenido gran aceptación en oriente, principalmente en el hinduísmo. Una de las características del hindú es buscar la esencia de la esencia de cualquier manifestación y la unidad de toda pluralidad, asi como la necesidad de llegar al pleno bien de la propia existencia (salvación) a través del conocimiento (que no es la contemplación de una realidad exterior al sujeto) que consiste en la coincidencia del sujeto con lo conocido desembocando en la identificación del sujeto con el todo y del todo con el sujeto. El conocimiento se hace mística como tendencia a la unificación con el todo, con lo absoluto, lo único que puede salvar.

Budismo

Hasta hace poco, algunos autores, aferrados a una definición de la religión en la que se introduce no sólo lo divino, sino la forma de representación de lo divino propia de la tradición occidental, consideraban al budismo como una filosofía más que como una religión. A todas luces el budismo es una religión no teísta o una "religión sin Dios". El budismo representa el Misterio o la realidad última por el silencio y de la ausencia de toda representación.

En el budismo no hay un Dios o un Absoluto que salve, pero sí la existencia de la salvación a través de la trascendencia de la propia vida. Aquí la religión es interpretada como liberación de la contingencia y del sufrimiento. El mensaje de Buda se reduce a un solo tema: la existencia del dolor y la liberación del dolor: "El dolor es lo que yo he proclamado. La superación del dolor es lo que yo he proclamado. El origen del dolor es lo que yo he proclamado. El camino para la supresión del dolor es lo que yo he proclamado". Hay una relación estrecha entre el dolor y el deseo. El nirvana comporta la supresión del deseo y el fin del dolor y, por consiguiente, el fin de la existencia. El nirvana es la extinción de la existencia considerada como negativa y contingente; la consumación de la temporalidad; la muerte de todo lo mortal... es la pura negación de la negatividad del hombre.

El monoteísmo

Monoteísmo quiere decir etimoloógicamente fe en un solo Dios o fe en un Dios supremo. Esta definición nominal puede tener dos significados: la aceptación de un Dios como supremo sin excluir la existencia de otros dioses (henoteísmo), y la afirmación de un Dios único acompañada de la negación expresa de todos los demás dioses.
En otra parte se expuso el desarrollo del monoteísmo en la religión de Israel.

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