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*  Introducción

*  Antiguo Testamento

*  Nuevo Testamento

*  Cristianismo

*  Formas demoníacas

 

INTRODUCCION

El desconocimiento sobre el origen del concepto de Satanás o de la realidad que representa dicho concepto ha ocasionado una preocupación exagerada hacia dicho fenómeno. La naturaleza y la existencia de Satanás o del Diablo, como de cualquier otra realidad sobrenatural, no es materia de investigación, pero sí lo es el concepto del mismo. El Diablo es la personificación del mal. Algunas religiones lo ven como un ser independiente de Dios (dualismo), otras como creado por Él. El hebreo tiene experiencia del bien y del mal físicos y espirituales. El origen de esta tendencia, fuerza o espíritu dual se ubica en la figura divina y ninguna otra figura representa el espíritu, bueno o malo. En el Antiguo Testamento no hay cabida para el dualismo: el ser humano está poseído por el "poder bidimensional" (benéfico/maléfico) de Dios.

El desarrollo del concepto del Diablo tiene una historia coherente desde las raíces extrabíblicas, en los Hebreos, en el Nuevo Testamento y en el Cristianismo, hasta el presente. El movimiento de su desarrollo va desde el monismo inicial (la creencia de que Dios envuelve tanto el bien como el mal) hasta el dualismo (la creencia de que existen dos principios divinos opuestos, uno bueno y el otro malo). El monoteísmo judeo-cristiano modifica la posición dualista. El conflicto irresoluble entre el dualismo y el monoteísmo provee la tensión central en la historia de la demonología cristiana: de una parte la soberanía y la omnipotencia de la Deidad; de la otra parte el hecho irreductible del mal. Mientras el AT es un monoteísmo con tendencia monista (el bien y el mal se originan en una sola figura divina), el NT es un monoteísmo con tendencia dualista (el bien y el mal se originan en dos realidades sobrenaturales: una divina y la otra cuasidivina).

Las formas demoníacas son producto de los artistas cristianos herederos de la imagen plástica de los griegos. Divinidades babilónicas y griegas sirven de inspiración para representar la figura de Satanás.

Se cree que el Diablo tiene el poder de atacar al cuerpo de la persona por obsesión (sin entrar al cuerpo) o por posesión (entrando en él). Menú


ANTIGUO TESTAMENTO

En el Antiguo Testamento existe una angelología pero no una demonología. Todos aquellos libros del AT que narraban historias de ángeles caídos, demonios y el diablo, como el Libro deEnoc, Los Jubileos, el Libro de los Supervisores, entre otros, fueron descartados por los grupos más influyentes del judaísmo clásico y las familias sacerdotales para formar parte del canon del AT y se clasificaron como libros apócrifos o pseudoepígrafos. Con casi dos siglos de demonología en el ambiente judío, la clase sacerdotal de la época de Jesús, como los Saduceos, rechazaba la existencia de los ángeles caídos. A falta de demonios y potencias celestes enemigos de Dios, la creación y el desarrollo de Israel, obra y pueblo de Yahvé, está matizada por la presencia de bestias, monstruos y ángeles.

Bestias y monstruos

Tanto la creación del mundo como la creación del Pueblo de Dios es una tarea titánica y de lucha contra la nada, más que de la nada. Estas dos creaciones divinas, una política y la otra cósmica, tienen desde su origen enemigos devastadores y caóticos representados por animales, dragones y monstruos de la naturaleza. Las bestias y dragones representan o simbolizan en unos casos a los enemigos extranjeros de carne y hueso (los grandes imperios) de la creación del Pueblo de Israel y, por consiguiente, de Dios; y en otros a los enemigos de la creación del mundo por parte de Dios.

Configuración del caos político

El pueblo de Israel es el pueblo de Dios, el resto de los pueblos son enemigos de Israel y de Dios, son inferiores a Israel, moralmente depravados. Nosotros, los humanos vs ellos los inhumanos. Israel y Dios son hostiles y vengativos para con el resto de las naciones.

Los hebreos utilizaron la imagenería de la fauna para representar a sus enemigos tradicionales: los pueblos vecinos e invasores. El Antiguo Testamento está poblado de fieras salvajes y monstruos siempre que se hace referencia a las naciones enemigas: Babilonia (Is 13,19-22; Jer 50,39), Nínive (Is 23,13; Sof 2,14), Edom (Is 34). Los profetas utilizarán los monstruos de la mitología cananita como recurso para simbolizar a los enemigos de Israel (Is 27,1). El autor de la segunda parte de Isaías celebra el triunfo de Dios sobre las figuras mitológicas -sobre Rahab, el dragón y el mar- como una forma de proclamar el inminente triunfo de Dios sobre los enemigos de Israel. Los enemigos "dejan de ser meramente poderes terrenales para convertirse, además, en fuerzas cósmicas de gran poder maligno" (Jon D. Levenson: "Creation and the Persistence of Evil". San Francisco Harper and Row, 1988).

Perros, gatos chacales, lechuzas, cuervos, cangrejos, escorpiones, serpientes venenosas, león, pantera, cabros, reptiles y rapaces. Fieras y enfermedades son para exterminio de los pueblos vecinos (Eclo 39,35; Sal 58,4 y 6). Entre estas bestias están Lilit y los sátiros (ceïrim, peludos y capriformes, traducidos en la Vulgata por demones).

Lilit. Lilit (Is 34,13) es una deidad hembra de Babilonia que dio origen a la leyenda judía de esposa-demonio de Adán. En Mesopotamia tenía mucha importancia la creencia en los seres sobrenaturales o deidades y espíritus de los muertos o muertos vengativos. Los primeros podrían ser de muchas clases: monstruos que acechaban en lugares desérticos; labartu, demonio femenino de las montañas; Sedu y Lamassu, seres ambivalentes que podían actuar como espíritus tutelares o como espíritus maléficos; Namtaru era el demonio de la peste; Pazuzu era un demonio del viento; Lilitu (de la que se deriva Lilit, "bruja nocturna" del AT) era un demonio súcubo que visitaba a los hombres por la noche. Los rasgos de estos seres son terroríficos. Lilitu es representada como una mujer hermosa desnuda con alas y con garras en lugar de pies.

Demones. Demonio, del griego daimon, "genio" o "espíritu". Potencia sobrenatural que incluye lo divino y lo demoníaco. Originalmente eran espíritus neutrales, ni buenos ni malos. Se cree que por influencia zoroastriana estos espíritus se transforman en buenos (ángeles guardianes, guías) y malos (ángeles caídos). En el pensamiento griego tiene un doble
significado: espíritu bueno y guardián ("buen daimón") y el de espíritu malo, causante de muchos males ("daimón malo"). En la literatura antigua griega y en Homero la distinción entre daimon y theos no es clara: demonios y dioses son manifestaciones de un principio divino y, como todo principio divino, son una mezcla de bien y de mal.

En el AT falta un nombre para designar a los malos espíritus o demonios. Un espíritu (ruah) puede ser malo (ra'a: ISam 16,14-23; 18,10; 19,9; IRe 22,21), pero siempre es un espíritu de Dios. De ahí que por ser seres que vienen de Dios, a estos espíritus o demonios se les llama Elohim (ISam 28,13; Is 8,19). En la era cristiana se reemplaza el término daimon (sustantivo) por daimonion (adjetivo), que tiene una connotación negativa, conectando los daimonia con los ángeles caídos. El cristianismo identificará demones con el "daimón malo", y ángel con el "daimón bueno". Antes de que se estableciera la creencia en los espíritus malos, el bien y el mal se atribuían por igual a Yahvé (Is 45,7). Después del exilio, dada la influencia del dualismo iranio, se empezó a creer en un espíritu del mal, pero hay que esperar hasta la aparición de la literatura apocalíptica y apócrifa para tener el perfil de una demonología. La literatura preexílica no da cuenta de una demonología, aparte de los monstruos y sátiros.

Bajo la influencia de Irán, envuelto en la cosmovisión dualista (liberación de una batalla espiritual entre el bien y el mal), fue reemplazada por la idea de que algunos demonios eran inherentemente buenos y otros inherentemente malos. De esta forma, la creencia griega de los demonios se hace congruente con la idea judeocristiana sobre los ángeles buenos y malos.

La traducción de la biblia al griego por los judíos en el s. II (versión de los LXX) llamaron daimonia, seres demoníacos a los dioses de otros pueblos y a algunas de las bestias salvajes mencionadas con anterioridad..

En Babilonia, Pazuzu, Labartu, los siete malignos y otros monstruos tenían una existencia real. Pero en Israel, tanto la magia como la idolatría estaban prohibidas, pero al mismo tiempo tenía experiencia del mal (los males físicos y morales y de los seres humanos malos, principalmente los extranjeros). Según el AT todo lo que Dios hizo era bueno y se evita poner frente a Dios a un personaje que represente el mal (dualismo).

Configuración del caos cósmico

Tehom, (el famoso "abismo" del génesis) elemento líquido, acuoso, situado alrededor de la tierra sobre el cual revoloteaba el espíritu de Dios, es un monstruo que representa la aniquilacíon y la muerte, el sepulcro del cosmos. La creación fue resultado de la victoria contra las fuerzas aniquiladoras. Una palabra, un grito de Yahvé ("gaar" es un grito de guerra y de victoria contra los opositores) es suficiente para vencerlo. Ráhab y Leviatán (cocodrilo), de origen cananeo o fenicio, son otros monstruos de elemento líquido (Is 51; Sal 104; 26; Job 40,29). Estos monstruos y dragones del agua, representaciones del caos mítico, cuyo origen es desconocido, tienen viso del dualismo religioso, y son derivados de un dragón primordial del caos o de los dioses caóticos del mar y de las aguas de Babilonia (Tiamat) y Canaán (Yam - Mar- y Nahar -Río-), destructores de la creación, adversarios del dios creador (Baal y Marduk), e interfieren con la creación del mundo por parte de Yahvé, más que con la creación del Pueblo de Israel. Es indiscutible que la doctrina de la creación del mundo en el Antiguo Testamento es muy posterior a la doctrina de la creación del Pueblo de Israel.

Potencias celestiales: Estrellas y ángeles

El guerrero Yahvé pelea junto a los ejércitos celestiales contra los enemigos, ya sea contra Jericó (Jos 5,14), contra Sísara (Jue 5,20) o contra Egipto (Sal 17 y 18). Un querubín guarda la entrada del Edén y la corte celestial alaba al Señor (Sal 148).

En la primitiva tradición hebrea, los "ángeles (mal`akh) de Yahvé" parecen representar al principio simplemente un aspecto del mismo Yahvé (Ex 3,2-4). En Isaías (6,1ss) los serafines ("serpientes de fuego") actúan como ángeles, y en Exodo (25,18ss) los querubines escoltan el arca de la alianza. Es después del exilio que la angelología judía adquiere su desarrollo. Aparecen nombres propios de los ángeles como Gabriel, Rafael y Miguel. La idea de una
rebelión de los ángeles aparece en la literatura apócrifa y en Apocalipsis (12,7-9).

Los ángeles son espíritus enviados de Dios encargados de que su voluntad sea ejecutada. Dios los utiliza como:

- seductores para engañar a Ajab. Espíritu de mentira. Este "espíritu de mentira" pertenece a todo el "ejército del cielo" (1 Re 22,19ss);

- exterminadores contra Sodoma (Gén 19,13), contra los egipcios (Éx 12,23:Sal 78,49), contra a Senaquerib (Is 37,36) e incluso contra el mismo Israel (2 Sam 24:16);

- tentadores a favor de la envidia (Núm 15,14), de la malevolencia (1 Sam 18,10), de la discordia (Jue 9,23; IPar 21,1), de la mentira (1 Re 22,22), de la fornicación (Os 4,12; 5,4).

- atacantes de Saúl, de Abiméleck, de los Siquemitas y de los profetas de Acab;

- perseguidor, opositor (satán) para dar cuenta de la división y destrucción que produjo el censo de David en Israel. En Samuel (2 Sam 24,1-17) es el mismo Dios, y no Satán, quien actúa por sí solo.

En el AT no hay indicios de que estas potencias celestiales puedan volverse en malignas, tal como aparece vívidamente en los libros apócrifos.

Satán

El término satan según la biblia hebrea, no se refiere a ninguna persona en particular, significa también cualquiera de los mensajeros enviados por Dios para algún propósito especifico en cuanto a obstruir alguna actividad humana. La presencia de satan en alguna historia provoca obstáculos inesperados o reveses de fortuna.

Es el ángel de Yahvé que se interpone en el camino a Balaam (Núm 22,22-32), es el adversario, el acusador ante un tribunal. En Job aparece como un "hijo de Dios" que pide a su Dios le permita poner a prueba a Job. El satan aparece en los libros de Números y de Job, como un obediente sirviente de Dios. Un mensajero o ángel, miembro del ejército de la real corte de Dios. En Números se concibe el nombre de satan, como un ser benevolente enviado por Dios a una misión de impedir que un ser humano siga haciendo lo que hace porque el hacerlo le va a traer malas consecuencias.

Job. El libro de Job, describe a "satan" como un mensajero de la corte real de Dios. Sin embargo aquí "satan" toma un papel mayor de adversario que en el caso de Balaam. En este caso "satan incita a Dios a actuar en contra de Job. Dicho personaje se presenta ante la corte celestial como un ser divino que actúa como una especie de policía secreto del Creador en la tierra, el cual recorre el planeta en busca de síntomas de deslealtad en los humanos. En la
referida historia, Dios se jacta de la lealtad de su siervo Job y "satan" lo reta repetidamente a que lo deje en sus manos para que pueda probar su lealtad. La situación llega al extremo de que se le permite a "satan" que le cause toda clase de males aunque debe conservarle la vida. Finalmente Job resiste todas las pruebas que le infringe "satan" y es recompensado recibiendo el doble de todo lo que perdió durante el período de prueba. En esta historia el "satan" aterroriza y hace daño a un ser humano, pero continua siendo un ángel miembro de la corte celestial.

David. Alrededor de año 550 a.c., época en que fue escrita la historia de Job, el término "satan" fue utilizado para explicar el origen de un serio conflicto surgido en Israel cuando el rey David decidió hacer un censo poblacional a fin de introducir un sistema de impuestos. La cólera de Yahvé que incitaba al rey David a censar a Israel es sustituida por Satán (1 Par 21,1). El autor del texto que aparece en 1 Crónicas 21,1 nos dice que el instigador de esa decisión tan desafortunada fue un adversario sobrenatural miembro de la corte divina al cual se refiere como un Satán. El final de dicha historia nos narra el disgusto de Dios por el comportamiento de David. Aun habiéndose David arrepentido, le castigó, enviando un ángel vengador, que causó una plaga que le quitó la vida a setenta mil israelitas.

Zacarías. En otra narración bíblica el profeta Zacarías culpa a un "satan" por conflictos surgidos entre los propios Israelitas. Cuando un grupo de educados e influyentes israelitas exilados a Babilonia durante la guerra del año 667 a.c. regresó a su país se inició un serio conflicto entre los recién llegados y los residentes del área. Los recién llegados fueron vistos como agentes del rey persa Ciro, que venían a introducir cambios religiosos y a recuperar los bienes que habían perdido al ser exilados. Zacarías 3:1-2, que estaba del lado de los recién llegados, culpa a un "satan" por haberse eregido en acusador de dicho grupo. Según Pagels, que describe dichos acontecimientos, en esta narración el "satan" es visto no como un agente de Dios que en esta historia estaba a favor de los recién llegados, sino como su oponente. Pagels (1995:38-44).

Diablo. La versión de los LXX traducen Diablo por Satán. La palabra Diablo proviene del griego diabolos, "calumniador" y personifica el mal en el judaísmo apocalíptico y en el cristianismo. En el judaísmo, la idea del diablo es postexílica y probablemente arranca del dualismo iranio. En la época prexílica Yahvé era a la vez origen del bien y del mal. Después de 538 a.c. aparece Satán, el "adversario" (Zac 3,1-2), que en Job 1,6ss calumnia y atormenta a éste. En el siglo I a.c., el diablo se identifica con la serpiente del Génesis (3,1ss) y se le acusa de haber introducido la muerte en el mundo. En el NT y en el Qumrán revelan una actitud dualista: dirige las fuerzas del mal en la lucha contra las fuerzas del bien, contra Dios y sus ángeles.

Evolución del concepto de Satán

Satán, representación de los enemigos internos del Pueblo de Israel Los enemigos del Pueblo de Dios no están únicamente fuera de Israel, sino que también están dentro del mismo Israel. En el mismo Israel, visto como un todo, existen facciones o grupos que se contraponen, especialmente contra aquellos que asumen actitudes y conductas extranjeras, entre ellas la de adorar a dioses extraños. Son los enemigos internos de Israel.

Según Elaine Pagels en su obra "The Origin of Satan", algunos escritores del siglo sexto a.c. utilizaron imágenes mitológicas negativas para caracterizar críticamente los conflictos internos. El término utilizado para caracterizar a los grupos y facciones dentro del judaísmo fue un poderoso y traicionero miembro de la corte celestial al cual llamaron satan, en lugar de usar monstruos y dragones como Rahab y Leviatán designados para los enemigos de Israel como un todo. Cada vez que surge una división en Israel, aparece la figura clave de Satán, por ejemplo, en el período del retorno del exilio de Babilonia (Zac 3,1-2), durante la helenización del imperio griego (los judíos helenizantes eran considerados traidores de Dios y de Israel, (I Mac 2). En el año 168 a.c. tuvo lugar la revuelta de los Macabeos contra el rey Antioco de Siria que trató de destruir la tradición cultural hebrea. Alrededor del 148 a.c. la familia de los Asmoneos controla la alta clerecía del templo de los judíos. Los fariseos se oponen tenazmente a dicha familia por considerar que la misma había abandonado la tradición cultural hebrea en favor de una secularización. En las siguientes décadas, surgieron otros grupos que con mayor o menor grado de radicalismo se oponían a los Asmoneos. Entre dichos grupos se encontraban los esenios y los seguidores de Jesús.

Satán, de enemigo interno a enemigo de Dios
Literatura apócrifa

En la literatura hebrea no canónica, Satán se convierte de "hijo de Dios" en "enemigo de Dios". ¿Cómo, de la totalidad del pueblo de Dios, uno de los de nosotros (los elegidos, los mantenidos en pie de batalla) puede ser uno de los de ellos (los no elegidos, los caídos, enemigos de los elegidos -el resto de Israel)? Sencillo: renegando del pacto con Dios, adaptándose a las costumbres del invasor, helenizándose, teniendo contacto carnal con el extranjero. Si satán es la configuración del grupo o de los grupos de los de ellos, ¿cómo un ángel de Dios puede ser su enemigo? Esta es la ecuación: los enemigos interiores o "satanes" son también enemigos de Dios como lo es Satán; a falta de una historia acerca de la enemistad entre Dios y Satán, urge elaborar la misma. Durante esta época empiezan a proliferar las
historias de Satán y de otros ángeles caídos, especialmente entre aquellos grupos radicales y reformadores que se consideran el resto, la "crema" del pueblo de Israel. Aquellos judíos que no pertenecen a su facción son, no sólo sus enemigos, sino también, adversarios de Dios.

Entre los últimos grupos disidentes están los Esenios y los seguidores de Jesús. Estos grupos, más radicales que los anteriores, comienzan a utilizar a Satán para caracterizar a los judíos que se oponen a ellos. En el proceso, la figura de ángel displicente se torna progresivamente en una figura más desagradable y malévola hasta llegar a ser, como en Marcos, el antagonista de Dios, su enemigo y su rival. La división de Israel aparece ahora como sectaria. Los contrarios son apóstatas y son acusados de estar seducidos por el poder del mal, al que llaman de muchas formas: Satán, Beelzebub, Semihazah, Azazel, Belial, Príncipe de las tinieblas. Estos disidentes hacen su propia historia y escriben cómo algunos poderes angélicos, arrastrados por su arrogancia, pecaron y cayeron del cielo. Con el fin de explicar el origen de Satan y sus secuaces, proliferaron las historias apocalípticas explicando cómo los ángeles, llenos de lujuria o arrogancia, cayeron del cielo y se convirtieron en pecadores. En Isaías 14,12-15, el profeta habla de la caída de una estrella luminosa del cielo a las tinieblas del mundo subterráneo o" Sheol". Dicho pasaje fue utilizado para explicar el origen de Satanás como un ángel de alto nivel del cielo que se insubordinó contra su sus jefes y fue expulsado del paraíso. Todas estas historias bastante similares pueden clasificarse en tres grupos.

El Libro de Enoc. En la literatura de Enoc, escritos pseudoepígrafos atribuido al patriarca Enoc. Fueron escritos entre el s I-II a.c. derivados de una tradición mesopotámica. Según Elaine Pagel, El Primer Libro de Enoc es una recopilación de historias de ángeles caídos el cual llegó a ser bien conocido entre los cristianos, influyendo en su visión de las divisiones ocurridas en el cielo. Pagels (1995:49,50). Entre los libros que más sobresalen de esta colección están los libros de las "Parábolas", el libro de los "Supervisores" y el de los "Jubileos.

Parábolas. El libro de las "Parábolas", escrito en la época de Jesús, es la última sección del Primer Libro de Enoc. El libro de las Parábolas (37-71) fundamenta el origen de los demonios o ángeles caídos en el mito del Génesis (6,2-4). Satán, derrotado por Miguel, se convierte en jefe de los demonios. Entre estos demonios se destacan Asmodeo (el persa Aesma), Belial y Beelzebub. En las Parábolas o "Semejanzas", se contrasta a los "rectos" que están al lado de los ángeles, con aquellos que no son rectos, Judíos y Gentiles, seducidos por Satán. Queda abierto el camino para los seguidores de Jesús quienes abandonan la identidad étnica y redefinen a la comunidad humana en términos de calidad moral.

El Libro de los Supervisores. Un autor anónimo coleccionó y elaboro las historias de los ángeles caídos durante la guerra de los Macabeos la cual dividió a la comunidad judía. Esta división se refleja en el Libro de los Supervisores o de los "Vigilantes", uno de los libros apócrifos que más influenciaron en la comunidad cristiana, el cual introdujo la idea de na división en el cielo. Una de las dos historias sobre la caída narra cómo Semihazah, líder de los vigilantes, obligó a doscientos ángeles unirse a él en un pacto para violar la orden de Dios juntándose con mujeres de la tierra (Gén 6). Este error trajo como consecuencia una raza de bastardos y de gigantes, de los que procedieron los espíritus demoníacos, trayendo la violencia y devoran a la gente.

Con esta historia se quiere:

La historia de los supervisores ofrece un "paradigma que no se restringe a una sola situación histórica, mas bien puede aplicarse a cualquier otra situación que surja de forma análoga."

¿Quién es el pueblo de Dios? Aparentemente es Israel. Pero el autor de los Supervisores, sin descartar la identidad étnica, insiste en la identidad moral. No es suficiente ser judío, es necesario actuar moralmente. Esta misma posición tomará el grupo de los seguidores de Jesús, a diferencia de que el Libro de los Supervisores no abandonará Israel para formar un pueblo aparte. Sin embargo presenta el contraste entre la identidad étnica y la identidad moral. La moraleja es esta: si los arcángeles, "hijos del cielo", pueden pecar y ser arrojados del cielo, cuánto más susceptibles al pecado y a la condenación serán los meros humanos, aún que sean parte del pueblo de Dios.

En las historias mas antiguas los participantes de dichas contiendas son los judíos que están del lado de Dios contra sus compatriotas que se han desviado de la ley y las tradiciones judías.

En el año 160 a.c., después de la victoria de los Macabeos, un grupo considerado moderado asume control de los sacerdotes del Templo y echados temporeramente fuera del partido Macabeano. Recordando este evento, uno de los Macabeanos añade a la colección del Primer Libro de Enoc otra versión de la historia de los ángeles supervisores, una versión dirigida contra los que usurparon el poder del Templo. Este autor dice que los ángeles, cayeron como estrellas del cielo, generaron ellos mismos enemigos extranjeros de Israel, representados como predadores cruentos (leones, leopardos, lobos y serpientes) que intentan devorar a Israel, visto como un rebaño de ovejas. Pero, continúa el autor, Dios eligió una nación dividida dentro de sí misma, algunas son "ovejas ciegas" y otras con los ojos abiertos. Cuando llegue el día del juicio, Dios destruirá a los judíos errantes juntamente con los enemigos tradicionales de Israel. Dios finalmente aceptará dentro de su casa no sólo a los judíos rectos, sino también a los rectos de todas las naciones (aunque sean secundarios con relación a Israel).

Los Jubileos. Otro patriota devoto (poniéndose al lado del partido de los Macabeos) escribió alrededor del a. 160 a.c. un libro apócrifo llamado Jubileos (escrito por un Esenio) para urgir al pueblo a mantenerse separado de los caminos de los Gentiles. Revive el conflicto tradicional entre los Israelitas y "sus enemigos, los Gentiles", sin dejar de importarle el otro conflicto de la asimilación que divide a la comunidad Judía internamente atribuyendo estos conflictos a los enemigos del patio a quienes llama, entre otros nombres, Mastema ("odiados"), Satán o Belial. Los ángeles caídos, de acuerdo a Jubileos, son "espíritus malos, crueles y creados para destruir" (Jub 10:6). El destino de Israel no va a depender de su elección, sino de su acción moral. Dios asigna a cada nación un ángel o espíritu que le dirige y protege (Jub 15:31); identifica a los dioses extranjeros como demonios. Fue Mastema y no Dios quién mandó a Abraham matar a su hijo. Moisés pidió a Dios para que liberara a Israel de los enemigos externos, los Gentiles, y de los enemigos internos que amenazan y destruyen internamente al pueblo, para que"el espíritu de Belial gobierne sobre él" (Jub 1:20). Aquellos que se olvidan del pacto de Dios son seducidos por los poderes del mal, los ángeles caídos. La historia de los ángeles caídos en Jubileos, nos da un aviso moral: si los ángeles caídos fueron separados de Dios, qué se puede esperar de los seres humanos que también caen? Jubileos insiste que cada ser humano, Judío o Gentil será juzgado de acuerdo a sus necesidades, es decir, éticamente.

Daniel. El autor bíblico del libro de Daniel escrito durante la guerra de los Macabeos también observa la división moral dentro de Israel, pero nunca olvida la identidad étnica. Interpreta el destino moral de Israel como un todo. Contrario a los libros apócrifos, el autor de Daniel no visualiza enemigos sectarios, humanos o divinos. Nunca habla de Satán, Semilazah, Azazel, Mastema, Belial o ángeles caídos. Aunque no hay demonios en Daniel, sí hay ángeles y enemigos. Presenta a los enemigos extranjeros de los reyes de Persia, Medea y el Imperio Helenístico en las tradicionales imágenes visionarias como monstruos y bestias: al primero como león con alas de águila, al segundo como un oso ferozmente devorando su presa, y al tercero como un leopardo con cuatro alas y cuatro manos. Daniel reafirma la integridad moral y la identidad étnica de Israel. Por esta razón es que se incluye en la colección canónica de la biblia hebrea y no fue tenido como apócrifo, como les sucedió a los libros apocalípticos de Los Vigilantes y Jubileos.

A pesar de estas amonestaciones, la mayoría de los Judíos de la segunda centuria a.c. al presente, rechazan el sectarismo y el universalismo de la literatura apócrifa y apocalíptica, la cual eliminó la barrera de la identidad étnica enfatizando la identidad moral. La mayoría de los Judíos se identifican con Israel como un todo.

Los Esenios

Satán, enemigo de Dios, no existe en la tradición de los Judíos, lo inventaron los Esenios. En la época que se inicia la guerra de los Macabeos, un grupo sectario más radical, los Esenios, reinterpreta esta guerra local como una guerra cósmica entre ángeles y demonios. Dios y Satán se convierten en el centro de su cosmología y de su política. Los Esenios entregaban todas sus riquezas y vivían sin dinero en una comunidad monástica. Practicaban el celibato estricto, probablemente porque eligieron vivir a tono con la regla bíblica para la guerra santa, que prohibía las relaciones sexuales durante la guerra. La guerra de ellos era una cósmica entre el poder de Dios y el poder del mal.

Los esenios, el "nuevo Israel", se llaman "los hijos de la luz" e indirectamente la mayoría son "hijos de las tinieblas", la "congregación de los traidores", por haber transgredido la ley y violado los preceptos. Los Esenios reescriben la historia de Israel en términos de una guerra cósmica.

Los esenios, al igual que otros grupos radicales, concibieron el conflicto interno entre ellos y los Asmoneos, como la lucha entre los aliados de Dios (Esenios y los ángeles de la luz) contra sus enemigos, los seguidores de Satan, el príncipe de las tinieblas, el antagonista de Dios.

Mientras en el Libro de los Supervisores los ángeles caídos incitan las actividades de aquellos que violan el pacto de Dios, los Esenios van más allá y ponen en el centro de su religiosidad la guerra cósmica entre Dios y sus aliados (ángeles y humanos), contra Satán o Beliar y sus aliados (demonios y humanos). Mientras los Esenios detestan a los enemigos tradicionales, ellos dirigen sus fuerzas principalmente contra los Israelitas asimilistas quienes forman la "congregación de Beliar". Ellos invocan a Satán o Beliar para caracterizar la oposición irreconciliable entre ellos y los "hijos de las tinieblas" en la guerra que tiene lugar simultáneamente en el cielo y en la tierra. La batalla final será ganada por Dios, sus ángeles y los "hijos de la luz".

Estos devotos y apasionados sectarios vieron la ocupación de Palestina (y la adaptación de la mayoría de los Judíos a esta ocupación) como evidencia de que las fuerzas del mal invadieron el mundo (en forma de Satán, Mastema o el Príncipe de las tinieblas), se infiltraron y tomaron al pueblo de Dios, convirtiéndose la mayoría en aliados del Mal Uno. El movimiento de losEsenios creció durante la ocupación de Roma hasta tener cuatrocientos hombres. Menú


NUEVO TESTAMENTO

No es fácil tener una visión del Dios del NT sin la presencia de su antagonista, el Diablo. Los seguidores de Jesús que tuvieron ciertas desavenencias con la comunidad Judía, esgrimíanlos temas del universalismo y de la identidad moral extendiendo su movimiento hacia los Gentiles.

Los seguidores de Jesús, de acuerdo a Marcos, también invocaban imágenes de la guerra cósmica que dividía el universo en su totalidad -y la comunidad Judía en particular- entre el Pueblo de Dios y el de Satán. Marcos, al igual que los Esenios, ve esta lucha en términos de un conflicto intra-Judío. Sin embargo, Mateo coloca la historia de Jesús en un contexto más relevante para el pueblo Judío. En el tiempo que escribe Mateo -a.80-90) los seguidores de Jesús eran un grupo marginal opuestos al partido de los Fariseos que adquirieron mayor ascendencia después de la guerra con Roma. En la parte central del evangelio de Mateo, los Fariseos son los enemigos íntimos.

Lucas, tan ferviente como los Esenios, presenta su secta como los representantes de Israel. De acuerdo a Lucas, los seguidores de Jesús son virtualmente los únicos verdaderos israelitas residuales. El remanente de Israel es reemplazado por la Iglesia o la comunidad cristiana. El diablo según el Nuevo Testamento es presuntuoso (Mat 4,5-6) orgulloso (1 Tim 3-6): poderoso (Efes 2,2): malvado (1 Juan 2,13): engañoso (Efes 6,11) fiero y cruel (Luc 8,29, 1 Ped 5,8).

A partir de la aparición en el último cuarto del siglo I d.c. entre los mencionados grupos extremistas, de doctrinas apocalípticas, donde el bien y el mal luchan continuamente en el mundo, se introdujeron cambios significativos en el antiguo monoteísmo hebreo. Dichos grupos se consideraban a si mismos como hijos de la luz, luchando contra sus enemigos, calificados como hijos de las tinieblas. Pagels (1995:47, 179) Ese mismo pensamiento de corte etnocentrista, según Elaine Pagels, caracterizó la visión de los cuatro evangelistas, al catalogar como hijos de Satanás a los diversos grupos que cada uno de ellos identificó como sus oponentes. En la medida en que el cristianismo se transformó en un movimiento controlado por los gentiles, muchos cristianos utilizaron la misma visión apocalíptica para definir a todos aquellos que grupos que hicieron oposición al cristianismo, incluso los mismos cristianos disidentes, llamados herejes o parafraseando a Pablo "servidores de Satanás".

La visión de dicha guerra cósmica, según Jeffry Burton, ha sido tan atractiva para los cristianos y no cristianos que ha cautivado la imaginación de millones de personas en los últimos dos mil años. Desde tiempos de Roma, las cruzadas, la reforma y la inquisición, se ha evocado para interpretar la conducta y oposición de las religiones no cristianas, herejes, incrédulos y ateos.

Hasta las versiones materialistas como el marxismo y varios movimientos políticos de occidente han adoptado dicha visión para interpretar su interacción con sus oponentes. Pagels (1995:179,182,184), Burton (1994:87). En la década del 80 de este siglo un Presidente de Estados Unidos llamó al Rusia el "Impero Satánico". Al año siguiente, el Presidente de Rusiaganó el Premio Nobel de la Paz.

Sobre este particular, nos recuerda Rudwin que los judíos creían que los milagros de Jesús fueron realizados con la ayuda del diablo. Para los católicos todos los herejes eran servidores de Satanás y al surgir la reforma protestante tanto los católicos como las miembros de las nuevas iglesias que fueron surgiendo se consideraban unos a otros como diabólicos. En forma similar las diversas sectas y denominaciones protestantes se consideraban como diabólicos unos a otros. Rudwin (1989:147-149).

El Diablo en el NT es el príncipe de este mundo en el espacio y en el tiempo, contrario a Jesús cuyo reino no es de este mundo. En cierto sentido Satán es el señor de la materia y de la carne en oposición al espíritu (Demonio = mundo y carne). Los Gnósticos exageraron este aspecto. Satán tienta al pueblo; causa enfermedades y muerte. Obsesiona y posee a los individuos y los tienta a pecar. El es el líder de todos los espíritus malos. El y sus seguidores serán castigados por Jesús al final de los tiempos.

Mientras el NT da mucha importancia al Diablo, los Judíos se mueven en otra dirección. La enseñanza de los rabinos en el Talmud rechaza el dualismo y explican el mal como resultado del estado imperfecto de la creación del mundo o del uso indebido de la libre voluntad humana, y no como resultado de las maquinaciones de un enemigo cósmico de Dios. Rechazan la personificación de las fuerzas del mal y prefieren hablar del Diablo como de un símbolo de las tendencias del mal en la humanidad. De acuerdo a la enseñanza rabínica, habitan en el ser humano dos espíritus antagónicos: uno es la tendencia hacia el bien y el otro la tendencia hacia el mal. Dios creó las dos tendencias, pero Él dio a la humanidad el Torah para vencer el mal siguiendo la Ley. Los rabinos rechazan la tradición de la rebelión de los ángeles, pues los ángeles no tienen esta doble tendencia y no pueden pecar, y no identifican a Satán con la Serpiente del Génesis. La Kabbalah (literatura del movimiento judío mágico-místico del s. XIII), influenciada por el Gnosticismo y el cristianismo dará más importancia al Diablo. Dice que originalmente Dios era ambas cosas el bien y el mal: su mano derecha era amor y gracia, y su izquierda ira y destrucción. El aspecto destructivo de Dios se separa de Dios y adquierepersonalidad propia y se conoce como Diablo. Menú


CRISTIANISMO

Después de la caída de Jerusalém (a.70) los Saduceos, Zelotes y Esenios son derrotados y emergen con más fuerza y como facción dominante la de los Fariseos. Estos velando por la unidad y pureza de su religión expulsan a los seguidores de Jesús de sus Sinagogas.

En el nuevo testamento encontramos la figura del diablo como una entidad independiente, con personalidad propia. Con el cristianismo el diablo se convierte en el supremo espíritu del mal y director de todos los espíritus malignos, el archienemigo de Dios y de los seres humanos.

Estas últimas versiones según la Dra Pagels, hace posible que los cristianos de después del siglo primero de la era cristiana, puedan dejar a un lado los conflictos étnicos del judaísmo, para utilizar dichas historias para explicar el origen de Satanás y su lucha continua con Dios por el control de los seres humanos de todas las naciones. Pagels(1995:44-53, 61)

De acuerdo con la versión dada por Rudwin, la cual coincide en parte con la de Pagels, el origen del diablo esta basado en documentos poco ortodoxos. En el libro de Enoc, considerado como no canónico, aparecen relatados los acontecimientos asociados con el surgimiento del diablo. Mas tarde los padres de la Iglesia incorporaron dicho relato con una traducción incorrecta de la cual resulta la historia incorporada por el Nuevo Testamento en tiempos cristianos.

Según la versión formulada por escritores judíos y cristianos Lucifer era una figura de gran jerarquía en el cielo entre todos los seres creados. Era hermoso, poderoso y sabio. Sin embargo su gran defecto fue su gran orgullo y vanidad. En algún momento se le exigió que se postrara ante el trono del Señor y este rehusó. Según otras versiones su audacia fue tan grande que trató de sentarse en el trono del Altísimo y otros han indicado que trató de usurpar su poder. El arcángel San Miguel, según continua la historia, indignado ante la audacia de Lucifer emprendió una guerra contra éste y lo derrocó. Como consecuencia de su pecado Lucifer fue expulsado del cielo y enviado al abismo donde reside desde ese momento. (Rudwin 1989:3-7)

De acuerdo con la versión de esta lucha primordial ocurrida en el principio de la humanidad, Lucifer no estaba solo en su lucha contra el Creador, según el Nuevo Testamento el ángel rebelde tenía el apoyo de un grupo de ángeles que fueron también expulsados con su líder a los abismos. (Mat 15,41; Apoc 12,9) El número exacto de los seguidores de Lucifer esta sujeto a numerosas interpretaciones. De acuerdo con la interpretación de intelectuales católicos del contenido de una frase que aparece en (Apoc 12,4) una tercera parte de los ángeles del cielo aceptaron el liderazgo de Lucifer. (Rudwin 1989:17,18).

El cristianismo es una religión moderadamente dualista. El Diablo tiene un gran poder que se opone al de Jesús, pero su poder es siempre limitado y controlado por Dios. El Cristianismo está en el medio del continuo de religión monista-dualista. La batalla entre el bien y el mal liberada en el alma humana. Judíos y Cristianos fueron influenciados en gran medida por el dualismo cósmico griego (oposición órfico/platónica entre el espíritu y la materia) y por el
dualismo cosmológico de Irán (la lucha entre un espíritu de luz y un espíritu de las tinieblas).

Don Fernando Ortiz en una de sus obras nos dice que el primer intento por los estudiosos de la demonología para describir con exactitud el numero de diablos existentes en el mundo, fue un estudio realizado por un médico belga. Dicho autor llamado Johannes Wierus concluyó en una obra publicada en 1563 en Basilea, que la diabolarquía comprende 72 príncipes y 7,405,926 demonios. Estos están divididos en 1,111 legiones, cada una con 6,666 soldados. En otra
estadística mas reciente también citada por dicho autor, Pannethorne Hughes en su obra "Witch Craft" publicada en Londres en 1952 concluyó que el numero de la población infernal asciende a 1,758,064,176 diablos.

Según Francisco de Torreblanca y Villapando escritor cordobés citado por Ortiz, autor de una obra publicada en Sevilla en 1616 existen dieciocho clases de demonios diferentes. De acuerdo con su clasificación cada clase de demonio estaba dotada de aptitudes, facultades y poderes diferentes. Los diferente demonios eran: superiores, inferiores, íncubos, súcubos, demonios etereos, aereos, terrestres, acústicos, subterráneos, silvanos, familiares, caseros, provinciales, nacionales, demonios tristes y alegres, demonios buenos y malos. (Ortiz, 1973:95-97).

Padres apostólicos

El NT dejó abiertas muchas puertas, entre ellas el grado e independencia del Señor. Si no es un principio independiente, sino creado, ¿qué clase de ser es él? La dirección de los Padres Apostólicos se mueve en dirección a que el Diablo es un ángel caído. ¿Qué actividades se le permiten y cuáles no se le toleran? ¿Es un agente o un adversario de Dios? Existen tres opciones: (1) Dios es lo bueno y lo malo; (2) existen dos dioses, uno bueno y otro malo; (3) Dios es todo bueno y todopoderoso. El Cristianismo rechazó las dos primeras y aceptó la tercera con todos sus inconvenientes. El nombre del Diablo es secundario. Lo que importa es el origen y la existencia de fuerzas malas en el cosmos.

Anterior a la mitad del segundo siglo, el pensamiento cristiano era judeo-cristiano, se expresaban en formas derivadas del judaísmo. La influencia helenística era limitada. Muchos elementos que se consideraban griegos son realmente hebreos. El más importante de estos es el dualismo ético.

Alrededor de este grupo de seguidores de Lucifer nos dice Rudwin existen diversas interpretaciones que son de importancia para nuestro trabajo. Un grupo de padres de la Iglesia en un intento por reconciliar pasajes contradictorios de la biblia, (Apoc 12,9 y 20,13) concluyeron que no todos los seguidores de Satanás fueron enviados al infierno después de su fallida insurrección. Un grupo de los secuaces de Lucifer fueron ubicados en la tierra siéndoles encomendada la tarea de tentar a los seres humanos.

Los antiguos padres de la Iglesia de los siglos tercero y cuarto juntaron las imágenes del diablo contenidas en el antiguo testamento, los evangelios sinópticos y las epístolas de los apóstoles y con esos materiales elaboraron el concepto cristiano del diablo en el concilio de Toledo en el año 447 D.C. A la hora de determinar la naturaleza del diablo los patricios de la Iglesia, basaron sus observaciones en la serpiente del jardín del edén (Gen 3), el Satanás de Job, el Lucifer en Isaías y el dragón rojo de revelaciones que fue derrotado por Miguel expulsado del paraíso y encadenado por un milenio. (Apoc 12,3). En el nuevo testamento también se describe al diablo en su papel de tentador de Jesús para tratar de disuadirlo de que tomara su lugar en el Calvario (Mat.4:1...) El fue quien sedujo a judas para que traicionara a Jesús (Juan 13:2) Como supremo espíritu del mal fue asesino y embustero (Jn 8,44). Afanoso buscador de víctimas entre los seres humanos débiles, se deleita en prolongar los sufrimientos de los justos; es el enemigo natural del ser humano (1 Pedro 5,8; Apoc 2,18; Act 10,22). Además de ser el adversario moral del hombre (Mat 10,34; Luc 10,19; Efe 4,27), Satanás es la antítesis de Dios, planificando en todo momento la perdición de los humanos, poniendo toda clase de obstáculos en su camino y haciendo todo lo posible por inducirlo a pecar.(2 Cor 6,15; Mat 6,13; Juan 17,15; 1 Cor 7,15) y (R.W.Ross:188-190. Ogundipe 180-182).

Gnosticismo: Dualismo

El Gnosticismo proviene de gnosis, un conocimiento adquirido no por estudio o meditación, sino por revelación. Es una especie de conocimiento adquirido por uno mismo.

El Gnosticismo es una herejía cristiana surgida de una radical helenización del Cristianismo. Además, todos los ingredientes del Gnosticismo están presentes en Qumran. Ahora es vista la Gnosis como una actitud general que responde a un número determinado de fuentes: Mazdeísmo iranio, filosofía griega (platonismo medio), tradición Hebrea, los Esenios y los Cristianos. Esta actitud general se manifiesta primero en la comunidad judeocristiana (se distingue poco de los escritores apostólicos dualistas) y después en la comunidad griegocristiana. Es después del a. 150 que el Gnosticismo se vuelve más dualista, más mitológico y más helenista. La influencia del gnosticismo aparece esporádicamente con los Maniqueos, Cátaros, Rosacruces y otros. Dios no es responsable del mal, pues se origina de un principio independiente y malévolo. El Gnosticismo obligó a los Padres a elaborar una diabología coherente que faltaba en el NT y en los padres apostólicos. Los Gnósticos enfatizaban el poder del Diablo, lo que obligó a los padres a delimitar su poder; los Gnósticos asociaban el mal con el mundo material lo que obligó a poner de relieve la bondad esencial del mundo creado por Dios.

Los Gnósticos mezclaron el punto de vista del Mazdeísmo de una batalla cósmica entre los poderes espirituales de dios y el mal con la visión Órfica de una batalla entre el espíritu, definido como bueno, y la materia, definida como mala. El cuerpo humano, como materia es malo e indeseable, una prisión del alma.

Los santos padres tal vez exageraron en el mensaje cristiano la importancia del Diablo, pero dada la prominencia del Diablo y de los demonios en el NT y dada la tendencia gnóstica a exagerar el poder del Diablo, se justifica esa exageración.

Justino y otros Padres Apostólicos siguen al Libro del Apocalipsis al identificar a Satanás con la serpiente del Génesis; En Apoc 12,7-9 Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón. Satán es el tentador de Adán y Eva, de Jesús, la serpiente y el príncipe de los demonios.

El cristianismo es un dualismo moderado o, si se quiere, un "dualismo funcional" para distinguirlo del "dualismo doctrinal" o herético. En otras palabras: el bien y el mal, y su configuración respectiva, son dos poderes irreconciliables que están en una guerra continua, y aunque un poder (el poder del mal) esté sometido al otro "funciona" como si no lo estuviera. Es tan importante la guerra declarada entre el bien y el mal, que sin su activación el discurso religioso\pastoral moderno sería incomprensible.

Edad media: La brujería

Durante la edad media el culto al demonio tomó la forma de lo que se conoció como la brujería medieval. La brujería tiene sus raíces en la supervivencia de las religiones paganas anteriores al cristianismo. Dichas religiones indígenas no fueron fácilmente extirpadas por el cristianismo importado del este. Los creyentes de dichas religiones en muchos distritos se aferraron intensamente a sus creencias precristianas. Debido a que los cristianos consideraban como satánica toda creencia pagana se generalizó la costumbre de tildar de diabólicas las mencionadas creencias y practicas indígenas. (Rudwin 1989:150,151)

Los practicantes de las religiones paganas se reunían en lugares apartados, donde hubiera agua cerca o piedras de gran tamaño o megalitos. El grupo de creyentes estaba organizado alrededor de un consejo directivo y el líder se creía tenía inspiración diabólica. Aunque para los no creyentes estaba inspirado por el diablo y dichas reuniones tenía como objetivo el culto al demonio.

Según la creencia popular las brujas para asistir a sus reuniones conocidas como" Aquelarres" realizaban una ceremonia previa en la cual se quitaban toda la ropa se sentaban encima de una escoba y bebían tres sorbos de un líquido que guardaban dentro de una botella y volaban hacia el lugar donde se habría de celebrar el Aquelarre.

De acuerdo con las descripciones que hacen sobre el contenido de las ceremonias de las brujas Margaret A. Murray y R. L Thompson, las principales reuniones de las brujas tenían lugar por la noche la víspera del primero de mayo y del primero de noviembre (halloween). Mas tarde se añadieron las fechas del 2 de febrero y el primero de Agosto. En estas celebraciones llamadas Aquelarres había dos tipos de reuniones diferentes. En una de estas todas las brujas de cada distrito se reunían en una ceremonia pública para festejar, bailar, rendir culto a su dios e indulgir en toda clase de orgías. La otra clase de reunión era una ceremonia cerrada para el público en la cual el consejo directivo discutía los asuntos internos de la organización y se hacia rituales de sacrificios donde se sacrificaban gatos, perros gallos y niños que no estuvieran bautizados. También cada jueves tenía lugar una ceremonia de menor categoría en la cual se rezaba y se cantaba el diablo y una vez concluida la parte ritual se festejaba con bebidas y una suculenta comida en la cual no debía incluirse la sal como condimento. La sal elemento de preservación por excelencia no era del agrado de los demonios. Dicha ceremonia concluía con animados bailes al compás de instrumentos musicales variados, durante los cuales algunos caían en trance y tenía lugar orgías de variada naturaleza. Cada uno de los brujos concurrentes debía tener una unión ceremonial con su dueño el demonio. Rudwin (1989:159,161)

Deleito y Piñuela haciendo una síntesis de los mas famosos procesos contra las brujas que tuvieron lugar en varias ciudades del norte de España escribe lo siguiente sobre el aquelarre. "las sesiones diabólicas se efectuaban tres o mas veces por semana, en un prado extramuros, siendo indispensable que los brujos de ambos sexos en sus cabalgaduras de escobas acudieran volando allí, donde adoraban al demonio, que presidía bajo la forma de sátiro o animal caprino negro, feo y mal oliente. Postrábanse ante él de hinojos y besaban las mas sucias partes de su cuerpo. Hacían después parodias sacrílegas de la misa católica, la confesión y la comunión y terminaban el acto con la más desenfrenada bacanal erótica de todos los asistentes a él en la mayor promiscuidad de sexos. Próximos al conciliábulo bailaban brujos en compañía de niños llevados allí por sus mayores que esperaban tener la edad de ser admitidos en los misterios satánicos. Desde el aquelarre caían los brujos como langosta, sobre los campos y casorios próximos, en forma de gatos, lobos, zorras y otros animales de maleficio, causando cuanto daño podían en hombres y cosas, so pena de ser azotados en el aquelarre siguiente, si no demostraban bastante celo en la práctica del mal. Y en ella no reconocían límites: eran sodomitas, martirizadores de niños, asesinos, infantizidas y hasta parricida promovían tormentas para hundir en el mar a los pescadores, profanaban tumbas, desenterraban y mutilaban cadáveres para salazar el paladar del demonio con sesos y ternillas de ahorcado que era uno de sus platos predilectos y así realizaban las acciones mas horribles y extravagantes". Según un proceso llevado a cabo en Logroño hubo quien mató a su propio hijo y dio a comer su carne a otros brujos." Al final del relato se pregunta el autor con mucha razón "¿Que hubo en todo ello de criminalidad y lujuria ordinarias? ¿Que de sadismo y perversión de locos o histéricos?; ¿Que de fantasía individual o alucinación colectiva?; ¿Que de deliberada ficción, para substraerse a los rigores del tormento, por el que se arrancaban sus confesiones? " Finalmente el autor concluye indicando que es muy difícil determinar lo que es real o ilusorio en estas descripciones. (Deleito 1952:240) .

En la Europa medieval era prevaleciente la creencia de que los demonios podían tomar cuerpos de hombres o mujeres para unirse sexualmente a estos, a fin de inducirlos a pecar. La tradición existente en los países de la Europa del norte y el judaísmo contribuyó también a reforzar dicha creencia. De acuerdo con la creencia cristiana ciertos tipos de demonios conocidos como íncubos y súcubos podían sostener relaciones sexuales con seres humanos. Se llamaba" íncubo" a aquellos demonios que tomaban forma de hombres para inducir al sexo a las mujeres que dormían durante la noche. Cuando el demonio tomaba forma de mujer con similares propósitos, se les llamaba" súcubo". Los brujos y brujas medievales reconocían abiertamente haber sostenido relaciones sexuales con este tipo especial de demonios.

Sin embargo durante el siglo XIII una influyente escuela de pensamiento medieval sostuvo que los llamados encuentros nocturnos entre seres humanos y demonios eran solamente sueños.

En 1486 Heinrich Kramer y Jakob Sprenger publicaron la obra "Malleus Maleficarum" un detallado manuscrito muy usado durante la cacería de brujas. En el mismo se indica la forma en que las brujas copulan con los demonios conocidos como íncubus, determinándose que experiencias de esa naturaleza existen y son de naturaleza diabólica (Hufford, 1982,132; 133).

Protestantismo

En tiempos de la reforma protestante Lutero también aceptó la creencia en íncubos y súcubos, indicando que el demonio como la antítesis de Dios, puede sostener relaciones sexuales con vírgenes y tener descendencia como consecuencia de las mismas (Rudwin 1989:222-227). Lutero se imagina al ser humano como un jumento o animal espoleado inenterrupidamente por dos poderes sobrenaturales: Dios y el diablo.

En la los países protestantes la creencia en el diablo y su poder creció después de la Reforma. En uno de sus himnos Lutero afirmo que había "visto y desafiado numerosos demonios". Según Lutero el demonio se había dividido y subdividido en todas las manifestaciones que tienen los vicios humanos. La imagen del diablo se transformó de la personificación de un fantasma a una serie de abstracciones morales, las cuales los humanos podían entender y hasta familiarizarse mejor con ellas. Así en la literatura protestante encontramos toda clase de demonios dispersos por el mundo: demonios de blasfemia, de baile, de sirvientas, de la bebida, del sexo, de la miseria, de la tiranía, de la pereza, del orgullo, del juego etc Rudwin (1989:23,24).

Martin Ebon en un libro publicado en 1974 nos dice que después de la Reforma Protestante, la práctica del exorcismo continuó en Europa aunque en forma decreciente con momentos de crecimiento esporádicos. En tiempos recientes la Iglesia Anglicana que ha tenido actitudes diversas en el tiempo con respecto a la posesión demoníaca, ha publicado instrucciones detalladas sobre las técnicas que deben utilizarse en la práctica del exorcismo. En un panfleto titulado "Exorcismo", una comisión especial sobre el exorcismo dirigida por el Obispo de Exeter llegó a diversas conclusiones sobre el tema. Se recomendó que en cada obispo diocesano nombre un sacerdote encargado de hacer exorcismos en su diócesis. En cada diócesis también deben crearse centros de entrenamiento para dichos sacerdotes, en colaboración con el clero católico. Se especifican los requisitos que debe tener la ceremonia de exorcismo y algunas características que debe tener el ejercicio de la misma, entre las cuales se mencionan, que el sacerdote debe estar en estado de recogimiento y confiado que el Señor es mas poderoso que el diablo. Debe haber además uno o dos cristianos practicantes presentes
para ayudar al sacerdote, todos los cuales deben prepararse debidamente por medio de la oración, la confesión y la comunión conjunta. Si el sujeto de la ceremonia es una mujer, debe haber alguna mujer presente en la ceremonia, para ayudar según fuere necesario. Un psiquiatra y un médico deben ser consultados sobre el caso y de ser posible estar también presentes en la ceremonia. Por último se recomienda que personas ajenas a la ceremonia y cualquier tipo de animal deben alejarse de la misma, por el peligro que pudieran correr de estar presentes. Ebon (1974:269,273,274)

Las iglesias pentecostales hasta la época presente se han mantenido auspiciando una profunda creencia en la existencia de la posesión y del uso del exorcismo para eliminarla (Marcano, 1983,12).

Según J.D.Frank en su obra "Persuasion and Healing: A comparative Study of Psychotherapy", la sicología, la siquiatría y la religión se basan en premisas no confirmadas objetivamente. Por lo tanto, la necesidad de que el sujeto de cualquier tratamiento sea sicoterapia o exhorcismo, tenga fe en la capacidad de la persona que lo ofrece así como en la eficacia del procedimiento en si, es indispensable para obtener la curación. Marcano (1983:108).

El diablo y el etnocentrismo

Se llama etnocentrismo a la tendencia muy extendida entre las personas de todas las culturas del mundo de considerar como inferior o negativa a toda manifestación de otra cultura o subcultura diferente de la suya. En la interacción entre los sistemas religiosos y políticos sobre el concepto del mal encontramos numerosos ejemplos de este fenómeno.

Por otra parte del siglo I al presente es justo indicar que ha habido también movimientos cristianos, que han entendido que su postura ideológica ha estado de acuerdo con la voluntad de Dios, sin considerar a sus enemigos como satánicos.

Dichos grupos se han opuesto a políticas y poderes considerados como malvados, mientras oran por ellos para que cambien su postura y no por su eterna condenación. (Pagels 1995:184)

Desde tiempos remotos existió la costumbre de incluir dentro del grupo de los demonios a las deidades pertenecientes a otros sistemas religiosos. En la tradición cristiana desde San Pablo a Savanarola, los dioses de otras culturas fueron considerados como demonios. (Rudwin 1989:18-21,222,223).

Por medio del mencionado proceso cultural Baalzebub el Dios de los fenicios fue convertido por los redactores del nuevo testamento en jefe supremo de los diablos y Belial uno de los diablos importantes obtuvo su nombre de una variante de Bel o Baal. Personajes históricos conocidos por su maldad según la visión cristiana como Neron o Napoleón fueron incluidos también en el panteón del infierno. Deidades como Osiris y Orus de Egipto, Odin de los germanos, Pan de los griegos, Mercurio y Plutón de los romanos y numerosas entidades sobrenaturales de los germanos cuando estos se convirtieron al cristianismo fueron también incorporados a la corte del infierno. En esta última categoría pueden también incluirse los duendes, hadas, gigantes, ninfas etc. (Rudwin 1989,2i,22,27,28). Recientemente, en la década de 1980, un presidente de Estados Unidos, todavía vive, llamó a Rusia "Imperio Satánico".

En su obra los Negros Brujos el famoso antropólogo cubano Don Fernando Ortiz cita los estudios realizados por Edward Tylor el cual encontró que cuando dos pueblos de cultura diferente se ponen en contacto siendo uno dominante y el otro dominado con mucha frecuencia se atribuye el carácter de hechiceros a los sacerdotes del pueblo sojuzgado. Dicho proceso permite que los referidos sacerdotes sean temidos y respetados por los habitantes de los pueblos dominantes, por considerarse que tienen el control de espíritus inferiores que se deleitan llevando a los humanos por sendas desviadas de la única y verdadera religión. Como se entiende que dichos espíritus y los hechiceros que las manipulan tienen poder, este tipo de mentalidad muy extendido en el mundo, contribuye a darle prestigio y clientela a los sacerdotes de las religiones de los pueblos dominados por otros. Según el referido autor este fenómeno psico-social facilitó el que los misioneros católicos representantes del sistema religioso dominante en Hispanoamérica, atribuyeran el poder de hacer mal a los sacerdotes de las regiones indignas. Siguiendo el mismo tipo de razonamiento los habitantes del antiguo imperio de China temían a los misioneros cristianos por cree que robaban a los niños para aprovechar sus ojos y corazones para preparar filtros mágicos y en algunas partes de Africa los misioneros cristianos fueron victimas de los mismos prejuicios. (Ortiz, 1973:166-169).

Escenario de lucha entre seres humanos y demonios

EL escenario de lucha entre demonios y seres humanos ha cambiado varias veces a través de la historia. Según Jeffrey Burton Russell en el imperio romano antes del reconocimiento del cristianismo como religión oficial, se creía que los demonios estimulaban a los paganos a perseguir a los cristianos y por lo tanto la mejor forma de vencer al diablo era en la arena de los circos romanos mediante el martirio.

Después de la cristianización del imperio, se creyó que las muchas iglesias existentes en las ciudades, donde los fieles oraban continuamente facilitaban la expulsión de los diablos a los desiertos lejos de los centros urbanos. Allí a los desiertos acucian los monjes y ermitaños a fortalecer su espiritualidad luchando contra los demonios. En esa época los monjes reemplazaron a los mártires como los atletas de Dios (Burton 1994:37,166). Con toda posibilidad nuestros centros urbanos tan llenos de materialismo, pornografía y criminalidad serían los mejores escenarios para la continuación de esta interminable batalla. Menú


FORMAS DEMONÍACAS

La verdadera tierra del demonio es el Oriente. Allí el espíritu del mal se personificó como una potente antítesis del espíritu del bien en los sistemas dualistas como el mazdeísmo, judaísmo e islamismo que concibieron esta réplica de Dios en negro como lo increado o criatura caída. Por no ser iconográficas estas religiones la figura del diablo no tiene forma. Fue el cristianismo, heredero de la imagen plástica de los griegos, quien intentará encarnar esta abstracción. Con todo, los artistas cristianos copiaron los rasgos de la demonología asirio- babilónica. Pazuzu, deidad babilónica, viento del oeste representa la malaria. Su cuerpo delgado tiene una cabeza monstruosa, cuernos de cabra en la frente, cuatro alas y patas de ave rapaz. "Soy Pazuzu, hijo de Anu, soy rey de los espíritus malignos del aire que desciende huracanadamente de las montañas haciendo estragos." La estatuilla de bronce del demonio Pazuzu, imagen del viento del sudoeste, que sopla el delirio y la fiebre, contiene desde el s VII a.c. todas las características del demonio judeo-cristiano. Aterrados por el problema del mal, los mesopotámicos sentían amenazado su destino por genios malignos a los que conjuraban por medio de operaciones mágicas. La presencia demoníaca se revela en la sicología de los déspotas asirios que durante siglos se saciaron de torturas, ya que uno de los signos menos equívocos de la presencia del maligno es el gusto por la sangre. Egipto, profundamente humanizado y primera civilización que concibió el mito redentor, ignoró casi totalmente a los demonios.

El maniqueísmo describe al príncipe de las tinieblas como el que reúne en sí las cinco formas características de las cinco especies que pueblan los cinco mundos infernales y, por tanto, de sus cinco gobernadores, comprendido el mundo del humo: tiene pies y manos de demonio, "con la imagen de los hijos del mundo del humo", figura de león, como el rey del fuego, soberano de los cuadrúpedos, de alas de águila, como el caudillo de los volátiles, el rey del aire, cola de pez, como el rey del agua que reina sobre los animales acuáticos, un vientre de serpiente o de dragón, el rey de las tinieblas, padre y señor de los reptiles; anda erguido sobre sus dos piernas como los bípedos, vuela como los pájaros, nada como los peces y repta como las serpientes. Las sustancias de las que está compuesto Satán son eternas en sus elementos. "Estas sustancias se unieron entonces y dieron nacimiento a la forma de Satán. Su cabeza era como la cabeza de un león; su cuerpo como el cuerpo de una serpiente; sus alas como las alas de un pájaro; su cola como la cola de un gran pez; y sus cuatro pies, como los pies de los animales reptadores". Menú